Iglesia del Calvario:

Durante del traslado de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios fue ubicada provisionalmente en la esquina de la «Calle de los Pasos o de las Estaciones​ y la «Calle de la Pedrera» en la parte sureste del Jardín Concordia. Ubicada en una área de una cuerda, la iglesia era una sencilla estructura de paja, que se utilizó para albergar temporalmente a la imagen de Nuestra Señora de los Remedios en 1776.

En 1784 se iniciaron los trabajos de construcción de una iglesia definitiva en las faldas del «Cerro del Cielito», que era el final de la «Calle de los Pasos» y el de la ciudad al sur. La iglesia se inauguró y se bendijo el 20 de febrero de 1787 con el nombre original de «Iglesia de Nuestra Señora De Los Remedios», aunque la construcción finalizó en 1789. 

Como la iglesia estaba ubicada en la cima del «Cerro del Cielito», para poder llegar al atrio principal se construyó una escalinata de cincuenta gradas de treinta centímetros de altura cada una, en un área de ocho por cincuenta metros. Este graderío se iniciaba desde «Calle de la Habana» y su construcción fue costead por Juan J. González Batres. Por lo difícil del acceso a la iglesia, ésta fue apodada como El Calvario por los feligreses.

Tras la Independencia de Centroamérica en 1821, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado; en dicha constitución se menciona que el barrio de Los Remedios, que rodeaba a El Calvario era parte del Circuito Sur-Guatemala, junto con los barrios de la parroquia de Santo Domingo y los poblados de San Pedro Las Huertas, Ciudad Vieja, Guadalupe, Pinula, Arrazola, los PetapasMixcoVilla Nueva y Amatitlán.

En 1917-18, la estructura resistió muy bien los terremotos que desolaron el resto de la ciudad; la iglesia únicamente perdió uno de sus campanarios, mientras que en su interior solamente se dañaron unas cuantas pinturas coloniales. Sin embargo, en 1926 el gobierno del general José María Orellana anunció el proyecto de demolición del viejo Templo del Calvario, ya que esto serviría para prolongar la Calle Real hacia el Cantón Tívoli. Los reclamos y solicitudes de los feligresos consiguieron que la demolición no se realizara de inmediato, y que el gobierno de Orellana se comprometiera a que previamente se construiría un nuevo templo a pocos metros del antiguo.










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